domingo, 24 de septiembre de 2017

Peter Perrett - "How the west was won" (2017)


Hace exactamente una semana y un día, en el previo del concierto de Bantastic Fand, mi amigo Imanol Lopez me recomendaba este disco (no era la primera vez que le oía elogiarlo). Tomé nota y el lunes sin falta lo hice girar.
Nunca estaré suficientemente agradecido a Imanol por tan impagable consejo. Tras una semana sonando casi en bucle, me decido a escribir unas lineas sobre el magnífico: "How the west was won", sorprendente retorno discográfico de Peter Perrett.
Tras veintiún años desde "Woke up sticky", único disco que grabó con The One, y que ha sido relegado al olvido, y casi cuarenta desde su debut con The only ones, con aquel grandioso disco de título homónimo, era necesario hacer acopio de fe para zambullirse sin temor en esta vuelta a la actividad artística, y más conociendo los problemas por los que ha pasado el músico inglés durante años.


Pero los milagros existen, pese a quien pese, y he aquí la prueba. Peter Perrett ha vuelto, y lo que en mi opinión es más importante, ha sido capaz de componer un ramillete de canciones maravillosas.
Para registrarlas ha reunido a sus dos hijos: Jamie y Peter, a un grupo de curtidos músicos, al ingeniero de sonido: Josh Green y al productor: Chris Kimsey; entre todos han dado forma a un disco atmosférico, de alto contenido romántico, de poética maldita y claramente (al menos para mi) nostálgico.
Con un ineludible poso sónico Velvetiano, y momentos que aluden al sonido propio de los cabarets malditos que operan en las medianoches clandestinas y una lírica recogida en recuerdos y sentimientos, las canciones flotan en un aire oscuro pero puro, se dejan respirar y envuelven al escuchante con el terciopelo de su textura, con la sedosidad de la voz de Perrett, con las incisivas guitarras y los bajos espumeantes; amén de algunos pasajes corales de ensueño.
No busquen trabas en el tracklist, no las encontrarán, o al menos yo no encuentro ninguna, todo lo contrario, cada pase descubro nuevos motivos para admirar y sumergirme en este elepé.
Porque hablamos de un disco absorbente, que puede crear obsesión, y no conformarse con un número limitado de pases, pues mucho me temo que está dispuesto a quedarse como una obra que perdure y que con el paso de los años vaya ganando en sabor y cuerpo, como el buen vino.
Uno de esos discos que me gusta dejar que los descubran los que no los conozcan aún, a los que ya han saboreado y han permitido que estas canicones se filtren por su piel, creo que poco tengo que decirles.
Pero me permitirán que les deje un par de preferencias personales, pues no me resisto a hacerlo, la verdad:
En primer lugar, el final; es decir el título que cierra el disco, una maravillosa balada que se retuerce en una especie de tempestad de guitarras y una agonía vocal que enciende, no obstante, la llama de la esperanza, la que ilumina el camino, su título: "Take me home".
Y en segundo término, un corte romántico, de cegadora luminiscencia en los coros finales y un enredado bullicio de sonidos eléctricos que la hacen evocadora, hermosa, su título: "Troika".
Termino esta reseña, mientras sigue sonando el, creo, infinito "How the west was won", del resucitado Peter Perrett.



viernes, 22 de septiembre de 2017

Crowdfunding - "Pasión no es palabra cualquiera", el esperado libro de Joserra Rodrigo.


Comprenderan que no les vaya a presentar a Joserra Rodrigo, si ya le conocen. Pero a lo mejor lo que algún amigo no sabe es que desde ayer está abierta la campaña de crowdfunding para financiar el primer libro (de momento) de Joserra, que llevará por título: "Pasion no es palabra cualquiera".
Los que conocemos a Joserra sabemos perfectamente de lo íntimamente relacionada que está la palabra, o más bien el sentimiento pasión, con la personalidad de Joserra.
Este libro, que como el propio autor señala, es una colección de epifanías de rock & soul, no me cabe duda de que será un despliegue de pasión, y, o mucho me equivoco (no he leído el libro), o no solo actuará esa palabra -que no es cualquiera cosa- en: canciones, punteos, ritmos, voces, coros, vientos o cuerdas, no me cabe duda de que la pasión de desbordará también en el universo particular de Joserra.
Quiero decir que el maestro vive con pasión, y esas vivencias las encierra en canciones, si; pero también en imágenes de su querido Portugal, paseos resguadado de un anorak por la city de los Kinks, travesías en coche, rumbo a Frías, con la ventanilla bajada, oteando los campos que hacen de Castilla territorio country, los recuerdos de su viejo barrio en las alturas Bilbaínas, veranos pasados y nunca terminados (es lo que tiene la pasión)...
El caso, es que esas epifanías, estoy seguro, contendrán todo eso. No solo canciones y discos bajo el erudito punto de vista de un melómano inigualable, sino la pasión en todo su esplendor, con canciones, discos, soul, rock, folk....arte, de fondo.
Conocer a Joserra es aprender que se puede vivir de pasión, de amor y entendiendo que compartir es mejor que recibir, que dar lo que se tiene, sin lazos ni envoltorios coloridos, es terapia de vida. Leerle tiene que ser, sin duda, magisterio de comportamiento de todo ello.
Por eso, se me antoja que "Pasión no es palabra cualquiera" es algo más que una canción de Graham Parker, es un libro, el primero, de Joserra Rodrigo; con preciosas ilustraciones de Cayetana Älvarez, y ustedes pueden contribuir a ello.
No hay mucho que pensar, ¿no?
Enlace verkami para ser mecenas de "Pasión no es palabra cualquiera".
Enlace facebook donde encontrar la actualidad del libro aquí.


Pasión No Es Palabra Cualquiera from Joserra Rodrigo on Vimeo.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Elvira Sastre - "Ya nadie baila". Peleando contra la maldita juventud perdida.

Hace varias semanas me decidí a comprar en mi librería habitual: "Ya nadie baila", libro de poemas de la poeta Elvira Sastre. No fue una maniobra fácil. Me obligó a entablar una ardua pelea contra mi mismo. Mis cuarenta y pico se las tuvieron con ver con la realidad de que ya no son veintipico, que son los que tiene la maldita Elvira Sastre.
Recuerdo hace años, cuando aún solíamos acercarnos al pueblo de mi padre, a las fiestas patronales del mismo. Él siempre insistía en que 'las fiestas del pueblo ya no son lo que eran'. Por supuesto no es cierto. Las fiestas son mucho mejores hoy que las que mi padre vivió, habían mejorado en seguridad, limpieza, actividades... Lo que le pasaba a mi padre es que no eran SUS fiestas, aquellas que pasaba con sus amigos, que algunos aún están por allí, repitiendo la misma cantinela que él; las fiestas de su juventud, aquella feria en la que revoloteaba en sus tripas una adolescencia que mordía las entrañas, que salía a pasear con aquella primera novia, a la que alborotaba, entre risas y temblores la falda tras las zarzas, mientras la orquesta, al otro lado de las vías, entonaba "Tengo una vaca lechera..." aquello es lo que él añoraba. Mi padre, hacía años que había perdido el contacto con el hoy, con la vida, para repetir unos años que no fueron tan buenos como la memoria se empeña en reiterar, tramposa ella, pero que fueron días de juventud y sueños.
Cuando busqué sin encontrar libro alguno de la poeta segoviana, extrañado pregunté a una dependienta. Lo que me dijo me sumió en una leve pero duradera depresión.
- Busca en la sección de 'literatura juvenil'. - Aquello me sentó fatal, como si una bomba de dehidroepiandrosterona explotase ante mi, sin ser capaz de echar mano a un solo gramo de juventud química de la que se esparcía por el aire, a mi alrededor; me sentí como mi padre oteando las eras donde se celebran las fiestas de su pueblo, y comprobando que ya no son SUS fiestas; aquella no era mi sección.
Siempre he visto el cumplir años como una guerra contra la juventud, pero no en cuanto a lo que de evidente tiene la juventud, eso es una contienda perdida de antemano, me refiero a una guerra contra la ilusión, contra la osadía, contra el ímpetu de la juventud, un permanecer con actitud juvenil todo el tiempo posible, para poder seguir en la pomada del hoy, y no quedarse rememorando una y otra vez las fiestas de antaño.


Atreverme con la poesía de Elvira Sastre suponía una batalla decisiva, si perdía se podía imponer la certeza de que definitivamente había dejado de rueda a la vida, al hoy, a la actitud juvenil; me aterraba que sus versos me mandaran a la definitiva cuarentena y con ello a la consiguiente incapacidad para comprender un lenguaje, el lenguaje que hablan los malditos veinteañeros, el lenguaje de hoy, de mañana...
Me consta que hace tiempo estoy haciendo la goma, pero parece que aún tengo contacto visual con lo que hoy cocinan y sirven los jóvenes, esos a los que catalogan en estanterías donde pone 'literatura juvenil': como si el público hubiese de ser etiquetado por los editores, o los libreros; como si un veinteañero no pudiese disfrutar con los versos de Pedro Hierro, Miguel Hernández, Vicente Aleixandre... como si una persona madura o mayor, tuviese demasiadas dioptrías en el corazón para entender a Elvira Sastre, Mai R. Ayamonte o Laura Fernández.
Me resisto a vivir de los clásicos en exclusiva. Si, son clásicos y lo clásico es eterno, inmortal... paradójicamente estos adjetivos me recuerdan demasiado a la muerte, o al menos al final, a la presencia del mismo al fondo de un camino que ya ha agotado sus bifurcaciones...
Me acerqué a la estantería de 'literatura juvenil', sin complejos, o al menos eso intenté dibujar en rostro y silueta, y agarré un ejemplar de "Ya nadie baila", lo acerqué al mostrador y no lo pagué con la tarjeta joven porque hace años que no me la dan.
La poesía de Elvira Sastre es fresca, prerrogativa de su edad, pero es osada, descarada y pasional, igualmente consecuencia de sus años. Pero es madura, sorprendente y muy incisiva.
Me destrozó algún poema por su fulgurante sensibilidad, por la desfachatez de tenderse ante el lector con las puertas abiertas, dejándose ver, pudiendo admirarla por dentro.
Contra todo pronóstico no tuve problema en entender y asimilar sus versos, sus verdades y sus sueños, sus ilusiones y sus rimas afiladas, blandas algunas, duras y cortantes otras.
Definitivamente estamos ante una gran poeta, y mejor que lo será en breve. Y ahora lo tengo claro, no puedo dejar de disfrutarla, ni a ella ni a ningún escritor maldito veinteañero, saben tanto que yo ignoro, tienen la vista tan clara cuando yo empieza a vislumbrar el futuro con sombras y manchas suspendidas en el aire.
"Ya nadie baila" es un poemario con evidente vocación de clásico, de inmortal, de eterno... pero eso será en unos años, ahora el torrente está en su apogeo y dejará cadáveres en el camino, los lectores que pierdan la rueda y se pasen el resto de sus días recordando las fiestas de su juventud.



martes, 19 de septiembre de 2017

Concierto: The Outside Hours - 17/09/2017 - Satelite T, Bilbao.


Hace aproximadamente dos años descubrí a la banda barcelonesa The Outside Hours. Fue una de esas casualidades, trasteando por la red, algún comentario en algún foro, o algún amiguete de BCN, o no me acuerdo muy bien cómo fue, pero alguien te pone en la pista, indagas y ¡plas!, ¡todo encaja!, esos sonidos que te gustan, esas guitarras, ese bajo siniestro, esos fuzz, ese blues subterráneo y garitero...
Desde entonces he venido siguiéndoles la pista. Hemos reseñado alguno de sus trabajos pretéritos (pinchar), y tenía noticias de que en este 2017 estaba previsto nuevo material.
El nuevo material ya está aquí, se titula: "Red runs the river", no veo el momento de que el cartero traiga mi elepé (¡joder, como anda correos!). Lo podéis escuchar, descargar o comprar en vinilo en su bandcamp: "Red runs the river".


Me los perdí en el ARF de 2015 porque aún no les conocía, y meses después me jodió bien, pero este fin de semana, -intenso de conciertos y eventos- se han acercado a Bizkaia para presentar sus nuevas canciones, repasar algún tema anterior y dejar constancia de que existen y saben lo que hacen.
Me da la sensación de que muchas veces, las matinales aprisionan a los grupos en una franja horaria muy estricta, lo que hace que se pierda cierta comunicación en pos de un mayor protagonismo de las canciones, no lo sé, igual es cosa mía.

El domingo por la mañana, ante demasiado poco personal, me dio (un día más) esa sensación. No obstante el trío formado por: Pere Casabella (voz, guitarra), Fresno Hugo (bajo) y Victor Calderón (batería) despacharon un buen ramillete de temas, en los que demostraron personalidad, calidad y actitud, además de buenas canciones.
Riffs poderosos, variedad de afectos sónicos de egregia distorsión, y nebulosos pero más que efectivos punteos que rodeaban la voz sugerente de Pere; el bajo de Fresno burbujeaba y se acoplaba a la sólida hiper-acción de la batería de Victor, la verdad es que sonaban como venidos de las cloacas del rock, aunque el entorno era demasiado soleado.
Se acercan al blues, al rock, al punk, incluso al rhythm and blues, y lo hicieron con esa atmósfera hipnótica y densa que a algunos nos atrapa, y con conciencia de clase rockera, como debe ser.
En el tracklist, con temas del nuevo disco que aún no domino pero que dejaron un regusto muy favorable, quiero destacar la excepcional y favorita personal: "She took the gun".
Espero que no sea la última vez que nos veamos las caras. Si pasan cerca de vuestras casas, no se os ocurra perderos la oportunidad de sumergiros en la oscuridad del rock-blues-garaje de la mejor factura, no os arrepentiréis, es difícil encontrar algo tan bueno dentro de estos planteamientos. Estupendos.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Los lunes... escenas de cine - "Calle Mayor"


"Calle Mayor" de Juan Antonio Bardem, es una película cruda y profundamente realista basada en la obra teatral de Carlos Arniches: "La señorita de Trevélez".
Despojado el drama original de sus afecciones cómicas, dando relevancia a los aspectos dramáticos de la historia.
Se trata de un drama sobre la miseria, la decadencia moral y el cruel y despiadado costumbrismo, el hombre en su encarnación más fiera.
Una película eterna, un tipo de comportamiento que no muere, no morirá porque está por encima de educaciones, clases sociales, cultura o status, simplemente es la despótica actitud fascista y el lodazal intelectual en que viven muchos seres aburridos, inservibles e hipócritas, que sienten una superioridad frente al resto basada en aspectos ridículos y meramente socioeconómicos.
La repugnancia que se puede sentir ante ese grupo de inútiles, que basan su egolatría en la contemplación de aquellos a que consideran inferiores o cómicos, observándoles pasear por la calle mayor, mientras ofician de hijos de..., y de enchufados en...
Perféctamente ubicada la historia dentro de un entorno provinciano. Un grupo de jóvenes, que ya no lo son tanto, y que se pasan el día jugando al billar y gozando de su privilegiada posición social, plantean como mero divertimento que uno de ellos, Juan (José Suarez), un médico soltero y atractivo que comparte en principio frivolidad con el resto del grupo, corteje a Isabel (Betsy Blair), una chica de 35 años que aún sigue soltera, convencida ya de que no se casará.
Cuando comienza el cortejo, ella no tarda en enamorarse ignorante de que se trata de un juego, una broma, un delito moral repugnante.
Grandiosa película de Bardem, con magníficas interpretaciones y una excepcional plasmación del ambiente y modos provincianos.
Pasamos la semana con cine patrio, la magnífica "Calle Mayor".
¡Felis semana!

domingo, 17 de septiembre de 2017

Concierto: Bantastic Fand - 16/09/2017 - Cotton Club, Bilbao.



Ha pasado como una exhalación. Desde Cartagena llegaron Bantastic Fand un jueves, bajo un cielo prematuramente otoñal, para llenar el Colegio de Abogados del botxo, donde sorprendieron en tan pelculiar entorno.
En Arrasate dejaron -según crónicas de amigos que allí estuvieron- impronta de lo que son capaces de hacer. Y finalmente ayer, en el legendario Cotton Club bilbaíno, se presentaron en la jornada de gala, la etapa reina de su mini tour por tierras de Euskadi.
Así que no era de extrañar que allí se concentrase tanto personaje ilustre, y tras el recital, que las sonrisas y la satisfacción fuesen la tónica general que a todos nos unió en animadas conversaciones, con el extra de vida que da un concierto como el de ayer de Bantastic Fand.
Tras verles en la histórica cita del Vals de Frías, y el pasado otoño en El Intruso, en la capital de reino, por fin jugaba en casa contra las canciones de los Bantastic.
Y demostraron que la banda está en su mejor momento. Las canciones suenan como nunca, la interpretación es precisa, los recovecos musicales son conocidos por el grupo y se sortea cualquier dificultad sin traba.


Nacho canta con más soltura, con su voz soleada, con esa placidez de la pradera y de la fe en lo que se hace, muy bien acompañado por Paloma del Cerro. También Paco del Cerro da un paso al frente en su prestación vocal, así lo demostró en "Down the river" y "Desert town".
Teclas (Carlos Campoy), base rítmica, con Chencho Vilar al bajo, todo se funde en el núcleo del sonido Bantastic, dejando un reguero de notas y sensaciones sublimes, algo que va más allá de las cancioness, unas sensaciones al alcance de pocas formaciones a día de hoy.
Y la guitarra de Fernando Rubio... es difícil para los que amamos esto del rockerío no detenerse en lo que este tipo es capaz de hacer; un guitarrista (y cantante, y compositor), absolutamente portentoso, fino, elegante y con la fuerza justa y necesaria para destacar sin despendolos en su cometido, un privilegio verle actuar. Toca algún tema de su extraordinario disco de 2009: "Tides" y nos regala una lectura del mítico: "Souther man" de Neil Young de auténtica excepción, impresionante.
Y es que en el apartado de covers también los cartageneros la lían, con Dylan en "Love sick" -versión mejorada con respecto a la de Frías, más acorde entonces a la clásica del "Time out of mind" de Dylan- y uno de mis títulos favoritos de la producción Dylaniana, me refiero a "Most likely you go your way (and I'll go mine)". Además de un impagable "Cold turkey" de Lennon, o una revisión final y en maravilloso acústico de "Come's a time", volvía Neil Young a posarse en el escenario del Cotton.


Y por supuesto sus canciones, con un buen repaso de sus discos, en especial el segundo, el magnífico "Welcome to desert town"; sonaron entre otras otras: "Can't you see?", "Givin' up the battle", "When she came to the city" (mi tema favorito de la banda, y como es habitual dedicado a mi brother Joserra Rodrigo, al que tanto debemos, entre otras cosas esta mini-gira), ,"Anymore" -además de las ya comentadas e interpretadas por Paco; también de su primer y estupendo "Strong enough to refuse" sonaron: "Calling""What can I say" o "My morning" en acústico.
En resumen y para no dar la txapa, que Bantastic Fand ha oficiado de ornamento de la escena bilbaína, han dejado un recuerdo inmejorable, y es que además ha sido genial volver a verles, saludarles y por supuesto disfrutar de su música y sus personalidades.
Espero que podamos decir hasta pronto, y que ese pronto haga honor a su significado. Un placer.

Un concierto de rock es una ceremonia, que cuando se es devoto y se tiene fe, se disfruta como si de un milagro se tratase, cuando -como en mi caso, ayer- la ceremonia se disfruta en tan buena compañía, un bolo es casi un trocito de cielo.



sábado, 16 de septiembre de 2017

The Dream Syndicate - "How did I find myself here?" (2017).


Una de las noticias más ilusionantes del año en curso ha sido la vuelta de The Dream Syndicate a los estudios para facturar material nuevo.
En estos casos, es habitual que la fe a la que se hace merecedora la historia de la banda, se mezcle con el recelo ante lo que pueda deparar un disco nuevo casi treinta años después de su última obra.
No es catastrofismo, ni pecar de agorero el tener dudas a este respecto: el mundillo está repleto de casos como el presente, en los que la decepción ante la realidad de un nuevo material evidentemente inferior a lo recordado y con los años venerado, deposita en el melómano de turno una mancha de amarga decepción.
No citaré ningún ejemplo de lo expuesto, todos tenemos algún caso de éstos en la cabeza. Pero si diré, para tranquilidad general, que esto no ocurre con "How did I find myself here?", el nuevo trabajo de The Dream Syndicate.


Steve Wynn es mucho Steve Wynn, y la verdad es que resultaría extraño que un tipo como éste se decidiera a ofrecer un producto mediocre, no viene siendo esa su costumbre en ninguno de los proyectos que a acometido en los últimos casi cuarenta años, no sería de recibo cortar esta tendencia.
Con lo cual, sin prisas pero sin pausa, hace unos días que abrí este nuevo álbum de una de las bandas definitivas de los ochenta (y más allá), para encontrarme el disco que paso a comentarles:
Como era de esperar, el grupo tira por derroteros sónicos, que sin traicionar ninguna de las propuestas hasta la fecha expuestas, intenta buscar rincones no explorados y que puedan ajustarse al latido musical de la banda, lo consiguen por supuesto.
Así, el disco ofrece una gama de esencias sónicas que determinan un fino tapiz de riqueza y variedad dentro de la coherencia. Como siempre, las melodías se desarrollan de forma cadenciosa, a base de escuchas. El disco se comporta con el oyente como un bálsamo, que poco a poco, y con la ayuda de un tenue masaje, va filtrándose por los poros, tomándose su tiempo en ejercer su terapéutico propósito.
Abren con una oferta más 'sencilla': "Filter me throw you", temazo lleno de épica ochentera, casi new wave, pero con un rotundo y bello entramado de guitarras, y un adictivo y pegajoso estribillo.
En un orden sónico similar se mueve "Glide", con contorsiones eléctricas de guitarras, una base rítmica que apunta al periodo siniestro, y esa espiral rock hipnótica que hace de los Syndicate una banda tan absorbente.
Se orillan hacia oscuridad de garito y ruidos subterráneos en la turgente e infecciosa: "Out of mmy head"; y no dan tregua con la lúgubre y resbaladiza: "80 west", extraordinario tema de tenebroso sonido que raya con el post-punk.



En la lírica "Like Mary" la textura del sonido se entrevereda con una melodía en la onda de Lou Reed y su sub-mundo, pero muy Syndicate.
Se aproximan al grunge, al vertiginoso delirio rítmico con la irresistible y arrítmica: "The circle", absolutamente demoledora; y tras esta explosión de viveza, nos enfrentamos al tema homónimo, una reiteración de códigos sonoros y aplicaciones rítmicas de once minutos que atrapa al tiempo que envenena, que se degusta con la complicidad de la ausencia de lo terrenal, magia sonora.
Y finalizamos con un tema de Kendra Smith, miembro pretérito de la banda y parte de los estupendos Opal, titulado "Kendra's dream", y que burbujea en un estado de semi-ebullición que no llega a explotar, y que crea una inquietud poética muy especial, otro gran momento y un cierre excepcional para el disco.
No estaba previsto, la verdad, pero se confirma lo que la mayoría suponíamos: The Dream Syndicate han vuelto para dejar constancia de su grandeza, de que han nacido para dejar cicatrices y fuentes sangrantes de arte y excelencia en la piel de todos los que aman la música, que lo suyo es definirse como una banda imprescindible que vive al margen de ortodoxias y pequeñeces globales o mediaticas. Uno de los discos del año.